los archivos azules de dina aldabbagh

A menudo, pensamos que nos sentimos cómodos cuando algo es correcto para nosotros. Así que, pensamos que si algo no se siente perfectamente cómodo para nosotros, es algo malo. Que estamos actuando algo que no es nosotros y estamos haciendo algo inseguro. Pues entonces ¿cómo podemos cambiar? Este pensamiento da lugar a la creencia de que tenemos que ser algo completamente diferente y al mismo tiempo, sentirnos totalmente cómodos aunque nunca hemos estado así antes. Eso no puede ser. 

La verdad es que cuando empezamos algo nuevo — cuando rompemos un hábito que está arraigado dentro de nosotros — vamos a sentirnos incómodos. Pero sentir algo incómodo no indica algo mal, solo indica a tu cuerpo — a tu sistema nervioso — que estás haciendo algo diferente. La incertidumbre de algo nuevo se siente inseguro para el cuerpo, por eso lo interpretas como algo malo, pero no es. 

Cuando hemos hecho la misma cosa durante años, aunque puede ser algo dañino, se siente correcto para nuestros cuerpos porque podemos anticipar justo lo que va a pasar en consecuencia. Por otro lado, cuando estamos intentando algo por primera vez, aunque es algo bueno, se sentiría incómodo e incluso inseguro porque no sabemos qué va a pasar en consecuencia. Es verdad, en nuestras mentes podemos saber, “nada va a pasarme mal, esto es lo mejor para mi,” pero el cuerpo y su sistema nervioso es otra cosa. El cuerpo ya no sabe cien por ciento que va a estar bien. Siempre el cuerpo relaciona incertidumbre con inseguridad — eso tienes que saber. 

Por lo tanto, cuando hacemos algo diferente que hemos hecho en el pasado, vamos a sentirnos incómodos — por supuestísimo. Entonces no podemos esperar a sentirnos cómodos antes de hacer algo. No podemos esperar a sentirnos cómodos antes de ser lo que queramos ser, de lo contrario nunca vamos a volvernos en esa cosa que queremos ser. Así que tenemos que ser la persona que queremos ser incluso a pesar de los sentimientos incómodos para volvernos en los seres que queremos ser. 

Hay que ser antes de volverse, o nunca vas a volverte. Tienes que hacer las cosas que sabes son mejores para ti y entender que la incomodidad no significa algo malo, solo indica que estás creciendo y haciendo algo nuevo. Estar fuera de la zona de confort no es peligrosa ni mala, solo nueva. Y el secreto es que tienes que aceptar la incomodidad y seguir a pesar de ella. 

Hemos desarrollado algunas compulsiones en nuestras vidas y cuando no las reaccionamos, nos sentimos raros. Pero la manera de superar tus compulsiones es solo parar. Que fácil ¿no? Sí, obviamente es más fácil decir que hacer, porque si quieres intentar no sucumbirte a tus compulsiones, vas a sentirte bastante incómodo. ¿La llave? Solo al principio. Porque eventualmente tu cuerpo va a aprender que no va a morirse sin hacer esa compulsión. Y así que, la sensación que tienes que hacer esa cosa o algo va a pasarte malo va a pasar. No vas a sentirte así para siempre.

La clave que he encontrado es solo aceptar que siento esa sensación de incomodidad y no me va a matar. Luego, con el tiempo, lo olvido. Pienso en otras cosas y sin intentar, me doy cuenta que no he pensado en la cosita que me picó. Para terminar, entiendo ahora que no puedes esperar a sentirte cómodo antes de ser una cosa o nunca llegarás a volverte en esa. 

Leave a comment