Cuando estudiaba las películas hace años, mi profesor le ha dicho algo a la clase que nunca se me ha olvidado: “cuando algo está hecho bien, no te das cuenta, es invisible. Pero cuando algo está hecho mal, es la única cosa que puedes observar.” Él estaba hablando sobre el sonido de las pelís, las imágenes que vemos, la actuación de los actores, y la escritura del guión, pero siempre estaba de acuerdo que esto se extiende a toda la vida. La arquitectura no es una excepción.
Siempre me daba cuenta como mi ambiente construido afectaba mi estilo de vida, mi energía, y mis capacidades de hacer cosas. Desde que era niña, quería quedarme en lugares bonitos. Cuando tenía que elegir un colegio secundario a lo que ir, elegí lo que tenía ventanas del suelo al techo porque la luz natural me hacía sentir ligera y feliz.
La mayoría de personas no se dan cuenta por qué les gusta tanto un lugar — porque es invisible. La estructura estaba construido bastante bien y así que, la gente puede vivir su vida enfocando en su vida en vez de siempre pensar en cómo algo es malo.
Pensad en ello: siempre notáis cuando una puerta os cuesta mucho alcanzar o cuando las cosas están bastante cerca y es difícil cruzar o cuando la luz no llega ni un pocito a un cuarto y está muy oscuro. Estas cosas os afectan la vida y las notáis. “¿Quién hizo esto?” — preguntamos. Pero cuando una obra está hecha bien — el cuarto os da la luz, la ventana está puesta para daros bonitas vistas, tenéis copioso espacio para moveros a través de la área — todo se siente fácil para vivir. Una obra bien construida os permite vivir con más felicidad, menos estrés, y espacio para respirar.
La meta que queremos lograr cuando entramos a una estructura es sentirnos cómodos. Eso es. La arquitectura debe ayudaros a vivir, no pararos en cada paso y gritar en vuestra cara como una sirena, recordándoos que estáis incómodos.
Hay dos cosas que valoro: belleza y funcionalidad. Una obra debe hacerte sentir bien…cómodo, feliz, emocionante. Así que, debe ser bonita. No importa quién sois, todos queremos estar alrededor de la belleza. Todos queremos mirar a las cosas bonitas en este mundo. Luego, valoro muchísimo como la arquitectura me afecta la funcionalidad de vivir. Vivía en Madrid y nunca he visto una ciudad que está construida tan bien. Podéis cruzar a través de los barrios con facilidad, sin darse cuenta, en pie en minutos y al mismo tiempo mirar a un montón de estilos diferentes de los edificios. Todos los edificios son una obra de arte en sí mismos. Como una ciudad de ese tamaño puede aguantar millones de personas con el éxito que Madrid tiene es una curiosidad que debe ser estudiada. Esa ciudad es un ejemplo de la arquitectura haciéndoos la vida hermosa.
Sin la belleza para disfrutar y la funcionalidad para ser capaz de vivir, la arquitectura es un fracaso. Afecta las vidas de quienes viven en una zona más que nada porque es la cosa con que interactuamos en cada minuto de nuestras vidas. No puede evitar la importancia de la arquitectura.
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