los archivos azules de dina aldabbagh

Abstracto 

Esta pieza de literatura viene de mi experiencia de vida en cuanto a cómo viviendo en Madrid, España totalmente me cambió la perspectiva de la que veo el mundo. Este escrito explora España como una metáfora viviente por iluminación y liberación emocional. A través de unas observaciones de la cultura, los obstáculos que enfrenta la gente y las experiencias honestas que viven los españoles y personas viviendo allí, se replantea la vida rutinaria a una incubadora divina que reforma la manera de pensar de alguien. En cambio de ver España como una ubicación geográfica, pienso en España como una pareja de lentes que te libera a ver una perspectiva donde se hacen visibles la sencillez y la santidad de la vida. No veo la tierra prometida como un lugar sino una manera de ver cosas que te recuerda sobre la ligereza, la presencia, y la plenitud de experiencias emocionales. Los momentos ordinarios sirven como recordatorios divinos de que se trata la vida: vivir, sentir, y amar sin represión. 

Existe un lugar escondido a simple vista. Donde la gente lucha para mudarse a un piso antes de cinco semanas. Donde protesta en las calles cada dos días por cualquiera causa de la época. Donde baila en las calles cuando pueda. Donde convierte días normales a días festivos para tener el día libre de trabajo y pasarla con sus seres queridos. Donde sus cantos suenan como gritas, porque es la única manera que puede expresarse — y la felicidad y amor y altitudes de emociones que siente.

Existe un lugar donde la burocracia tarda más de lo que puedes imaginar. Donde las colas para los edificios gubernamentales se extienden más allá de la puerta por kilómetros. Donde sus ingresos no suben con el alquiler. Pero donde la gente no requiere más que unos amigos y una caña en la terraza para ser feliz. Donde ocho onzas de café, leche y azúcar sirven para alimentar el alma un día más. Existe un enclave donde nada se toma en serio. Donde te das cuenta que la vida debe ser vivida ligeramente. Donde toda la gente hace lo que quiera. Donde grita y ama y llora sin vergüenza. Donde comprendes, finalmente, que esta es la vida. Y la vida solo es hoy. Y hoy es lo único que tienes. Porque siempre es hoy.

Donde comprendes que llegar tarde un par de minutos o algo aún más por culpa de hablar con un amigo siempre vale la pena. Donde no hay reglas para nada, a parte de que si quieres sentarte en una cafetería debes comprar por lo menos un cafecito y no puedes rechazar un abrazo de una española. Existe un lugar escondido a simple vista que hablan en la Biblia. La tierra de leche y miel, sí existe. Se sitúa entre Marruecos y Francia. Y su otro nombre es Mi Incubadora de Dios. Su otro nombre es España.  

Este refugio no es un país, sino lentes. Lentes para ver lo que realmente es la vida. Donde aprendes que la tierra prometida que se habla en la Biblia no es una ubicación sino las lentes a través de las cuales ves el mundo. Cuando toda te recuerda que la vida no es sobre lo que tienes sino la perspectiva desde la que ves lo que hay a tu alrededor. Donde los paseos solo se hacen para el mero hecho de caminar. Donde no hay una meta para todo lo que haces sino todo está hecho para disfrutar el momento — el único de lo que tienes.

Es una incubadora de Dios. Es un hogar que te da alas y que te convierte en un ángel. Porque finalmente comprendes que el único propósito de vivir…es vivir. Amar. Reírse. Sentir todo. Donde no te falta sentir ninguna emoción. Es una incubadora donde te das cuenta que estás segura. Y te das cuenta que la única manera de volverse un ángel es tomar todo ligeramente para poder volar.

Es un lugar escondido a simple vista. El que te podrías perder si no prestas atención. Pero si te bajas la velocidad a la que corres por la vida y te enfoques, te enseñará cómo ver a través de las lentes correctas para fijarse en la divinidad de la vida. 

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